miércoles, 21 de octubre de 2015

[BIOGRAFÍA] Clausewitz , vida y obra (De la guerra)

Bienvenidos un día más a Las huellas perdidas de Odiseo para la lectura de una nueva entrada que espero os guste y anime a investigar sobre un personaje cuyo legado en la teoría militar es insustituible, inevitable e inexcusable. Nos referimos a Clausewitz, general prusiano decimonónico que con su clásico titulado De la Guerra consiguió influir- entre otros- a generaciones de oficiales alemanes en todo lo relativo a lo bélico y que todavía a día de hoy genera vivas discusiones intelectuales.  Debemos decir desde un inicio que Clausewitz es ante todo un militar prusiano, con todas las limitaciones y virtudes que en principio este hecho pudiere conferir. Pero su tratado posee una carga filosófica notable, empleando conceptos y términos adscritos a este campo de saber pero aplicados al oficio que le toco vivir: la guerra.


Pintura de John Singer Sargent


Biografía

Clausewitz
Carl von Clausewitz (1780-1831) nacido en Burg, es un típico oficial del celebérrimo ejército de Prusia, organismo armado dentro de una sociedad militarizada en extremo que vivió con catastrofismo su debacle bélica tras el advenimiento de Napoleón. Clausewitz inició su carrera de las armas en una edad muy temprana y podemos comprobar su participación en la guerra contra la Revolución estallada en Francia cuando contaba solamente doce años de edad. Posteriormente somos espectadores de la lucha que lleva a cabo contra el general Bonaparte, el ulterior fracaso e incluso su cautiverio tras Jena. Las victorias del emperador francés fueron meteóricas y extraordinarias, la fortuna favorecía constantemente a quien parecía un Dios de la guerra. No obstante, esa divinidad hubo de enfrentarse a problemas y situaciones más desfavorables, la úlcera española le acompañó hasta el desastre final que supuso la campaña rusa. Y es con los rusos en donde encontramos a Clausewitz, habiendo desertado de un ejército prusiano que en ese momento era un aliado obligado de la Francia imperial. Perseguimos sus huellas dentro de diferentes campos de batalla hasta la derrota final de  Bonaparte en Waterloo. 


Batalla de Waterloo (1815, William Sadler)


A pesar de todo, tras esa victoria  contra el francés le aguardaría cierta amargura en cuanto a su carrera profesional, siendo relegado a tareas que en su mayor parte quedaban reducidas a meras labores administrativas. Sin embargo, esta situación le proporcionó el tiempo necesario para documentarse y escribir la obra que ahora analizamos y que le ha convertido en uno de los teóricos de la guerra más famosos. Dicha fama sería póstuma, fenómeno tristemente muy repetido en las más diversas disciplinas, puesto que su manuscrito sólo vería la luz tras su fallecimiento. Una publicación efectuada gracias al interés y cariño de la que fuera su esposa, encargándose ella misma con esmero de todo el proceso.

Estructura. De la Guerra





En cuanto a su estructura la primera parte comprende cuatro libros:
Libro I. La naturaleza de la guerra.
Libro II. La teoría de la guerra.
Libro III. De la estrategia general.
Libro IV. El combate y la batalla.

La segunda parte queda dividida en dos libros:
Libro V. Referido a las fuerzas militares.
Libro VI. Sobre la defensa.

La tercera parte, por su lado, queda jalonada en dos apartados:
Libro VII. Sobre el ataque.
            Libro VIII. Desarrollo del plan de guerra.


Novedades de sus teorías

Se pueden reseñar numerosas contribuciones del pensamiento de Clausewitz al arte de la guerra y entre las que destacamos: el papel subordinado de la guerra frente a la política; lo crucial de las fuerzas morales en el desarrollo de las batallas; la superioridad de la defensa frente al ataque; los extraordinarios resultados que se pueden alcanzar a través de la participación en la guerra de la nación en armas (con especial mención al pueblo español)…Un autor que rompe con los postulados bélicos tradicionales del siglo de las luces, en donde la maniobra y el componente geométrico mantenían una preponderancia máxima en el desarrollo de los combates. Es por ello que queda enfrentado a tratadistas tan ilustres como Jomini o Bülow.

¿Aplicable a día de hoy?

Existe un polémico debate en cuanto a esta cuestión y nosotros somos favorables a posicionarnos desde una postura positiva. Aunque evidentemente al mismo tiempo realizamos una llamada al sentido común y a contextualizar el auxilio que nos puede proporcionar este volumen dentro de un entorno tan diferente como aquel que le dio a luz. Pese a todo, reseñamos laudos menos favorables que el nuestro en cuanto a la utilidad del pensamiento de este hombre de armas.

Estudiante de Kant de segunda mano, había adquirido un modo filosófico de expresión, sin desarrollar un verdadero pensamiento filosófico. Su teoría de la guerra fue expuesta de un modo demasiado abstracto y complicado para mentes de soldados comunes, esencialmente inclinados a seguir la letra más que el espíritu durante el curso de su argumento, los cuales frecuentemente retrocedían desde la dirección en la que aparentemente eran conducidos. Todavía impresionados y confundidos, jadeaban con sus enérgicas y conductivas frases, viendo solamente un significado superficial y perdiendo de vista la más profunda corriente de su pensamiento”.


Sir Basil Henry Liddell Hart

HART LIDDELL, B. H.: Estrategia, la aproximación indirecta



Opinión de Clausewitz sobre el pueblo español


Agustina de Aragón (Ferrer Dalmau)
“Todos los métodos convencionales fueron trastocados por la suerte y audacia de Bonaparte, y fuerzas de primer orden fueron aniquiladas casi de un solo golpe. Los españoles, con su obstinada resistencia, mostraron lo que puede realizar la movilización general de una nación y las medidas insurgentes en gran escala, pese a la debilidad y falta de consistencia que evidenciaban en ciertos aspectos particulares”

(De la Guerra, cap. XVII)

En síntesis, queremos resaltar únicamente una serie de aspectos que hemos esbozado en esta sucinta recensión. Recalcar la calidad del texto, cualidad que se advierte con mayor facilidad al comprobar que muchas de las ideas, conceptos y argumentaciones que se dan cita en el libro todavía hoy son aplicables en nuestra realidad más inmediata. Ello no deja de añadir mérito a un teórico que en su tiempo insufló una gran carga de innovación a la disciplina de la que era especialista. 

“A medida que avanzaba el siglo, su manuscrito principal e incompleto, Sobre la guerra, llegó a considerarse el trabajo que mostraba mejor que cualquier otra obra literaria que la guerra era susceptible de ser analizada histórica y lógicamente y que su análisis podía dar cabida a proposiciones generales de conflicto y a los cambios  constantes introducidos por nuevas armas y por los nuevos fenómenos políticos y sociales”.




PARET, P.: Clausewitz y el Estado, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1979, p. 20.

Normalmente se suelen subrayar ciertos aforismos, siendo el más famoso “la guerra es una continuación de la política por otros medios”. Pero, indubitablemente, Clausewitz es mucho más que una serie de citas preparadas en batería un tanto salidas del contexto con las que asaltar a nuestros interlocutores. En general y en definitiva, debemos hacer hincapié en que nos posicionamos ante un clásico que merece ser leído, estudiado y pensado, como así lo hicieron algunos de los grandes personajes de la Historia como Lenin o Mao.



Conferencia sobre Clausewitz y su obra realizada por Donald Stoker (en inglés)



De la guerra Carlos von Clausewitz ; traducción por Abilio Barbero y Juan Segui ; prólogo de Juan García Benítez . Enlace en donde puedes descargar el libro desde la Biblioteca Nacional de España (BNE). [DESCARGA, PULSA AQUÍ]

Tras recomendar la lectura de la propia obra, damos por finalizado nuestro pequeño aporte. No queda sino agradeceros una vez más vuestra visita y atención.

Muchas gracias por haber sido participes en Las huellas perdidas de Odiseo.

Un fuerte abrazo.

Sergio D.S.

Bibliografía

- ARON, R.: Sobre Clausewitz, Nueva Visión, Buenos Aires, 2009.
- GARCÍA CANEIRO, J., VIDARTE, F. J.: Guerra y filosofía. Concepciones de la guerra en la     Historia del Pensamiento, Tirant lo Blanch, Valencia, 2002.
- GIRARD, R.: Clausewitz en los extremos. Política, guerra y apocalipsis, Katz editores, 2010.
- MARINI A.: De Clausewitz a Mao Tse-Tung, Pleamar, 1969.
- PARET, P.: Clausewitz y el Estado, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1979.

lunes, 10 de agosto de 2015

[TRADUCCIÓN] El vino regino y su difusión (de Felice Delfino)

Bienvenidos un día más a una nueva entrada de Las huellas perdidas de Odiseo que creemos interesante pues invitamos a un autor que ya ha visitado con anterioridad nuestro humilde espacio digital. Nos referimos a Felice Delfino, un joven profesor calabrés que en el pasado ya nos había hablado de un tema muy sugestivo relativo a los judíos en el estrecho de Mesina (Judíos estrecho de Mesina). Hoy nos alegramos de traducir otro de sus artículos pero éste relativo a una temática muy diferente, el autor nos explicará la importancia del vino de Regio de Calabria y su difusión. Para ello y gracias a su inestimable ayuda viajaremos a lo largo de la Historia desde la Antigüedad clásica hasta nuestros más inmediatos días con el vino como auténtico protagonista del relato.

EL VINO REGINO Y SU DIFUSIÓN
Autor: Felice Delfino
(Traducción y anexos: Sergio Delgado)


In Vino veritas” el antiguo dicho romano, todavía hoy bien conocido y difundido en el lenguaje común. Ciertamente es muy sabido cómo los efectos embriagantes del vino actúan sobre el sistema nervioso, desinhibiéndolo, induciendo a aquellos que están ebrios a ser vulnerables, a decir eso que en estado de consciencia no habrían tenido nunca el coraje de decir y a perder el control de sí, alcanzando también a veces a realizar gestos inusitados. De otra parte Homero recuerda el “…vino loco que suele impulsar también al hombre muy sabio a entonar una canción y a reír de gusto, y le manda arriba a danzar, y deja escapar algunas palabras que era mejor callar”. Píndaro apostrofaba que “el vino eleva el ánima y los pensamientos, y las inquietudes se alejan del corazón del hombre”.  Tenía puramente razón: hay quién bebe sólo para olvidar y para aligerarse de la carga de los problemas cotidianos, pero hay también quien lo hace en compañía de los amigos. Beber vino es sobre todo un momento agregativo y muy participativo, ha alegrado, pero alegra todavía hoy las mesas de cada casa. Un papel importante lo ha desempeñado en ocasión de los banquetes, donde el placer del beber era ligado a la cultura, un matrimonio particularmente interesante: el simposiarca escogía una temática a tratar y cada uno de los convidados exponía su punto de vista. El simposio de Platón es un significativo ejemplo: el argumento central en torno al cual rota el debate narrado de la obra es el Eros (amor carnal, pasional) sentimiento bien diferente de la filia (el amor amistoso) enunciado en el Fedro.

Banquete de Platón por Feuerbach

El banquete del que habla Platón en el Simposio, está organizado en casa del poeta Agatón, el cual quiere festejar el éxito que ha obtenido en el concurso trágico de las Leneas o de las Grandes Dionisias del 416 a.C. invitando para la ocasión algunos de sus queridísimos amigos: el discípulo Aristodemo, el retórico Fedro, el amante Pausanias, el médico Erisimaco, el comediógrafo Aristófanes y el sabio filósofo Sócrates. Cada uno hace verter su propio discurso hacia aquello que está más especializado. Habían ya comido y bebido mucho; quién sabe cuál fue el vino consumido, aquello no es posible afirmarlo dado que Platón no lo especifica. Ciertamente se debía tratar de un buen vino, dada la ocasión especial que había iniciado aquel simposio ¿Y si aquel vino hubiese sido el regino?


Anexo I. El banquete (Platón)

Cuando hablamos de El banquete posiblemente nos estamos refiriendo a la obra más conocida de Platón, con permiso quizá de su otro tratado La república. Platón es uno de los filósofos más preeminentes de la Historia de la humanidad y del pensamiento occidental, bien es sabida por ejemplo su influencia más inmediata y notoria en su también célebre discípulo Aristóteles. En cuanto a este escrito podemos reseñar que la acción del relato se desarrolla en un clásico banquete -de ahí el título de la obra- y en la que intervienen famosos protagonistas del tiempo cuyo caso más destacado es el del propio maestro de Platón: su admirado Sócrates. El tema central del libro es la discusión sobre el amor que mantienen los personajes, las divergentes visiones que de este fenómeno poseen cada uno de ellos. Un ensayo que creemos de recomendable lectura tanto por su temática, como por otros aspectos, ya sea su resonancia posterior o el reducido tamaño del opúsculo.




Obviamente, es improbable que así fuese, pero aunque si parece absurdo, no es completamente imposible, en cuanto como veremos más adelante, era un vino que en el mundo clásico tenía una importancia internacional. En el mundo antiguo el consumo de vino era frecuente para los más pero también entre los menos acomodados y su producción se realizaba con meticuloso cuidado y con sabio arte, en cuanto era destinada también a los paladares más refinados y exigentes. Sobre todo el hedonista que hacía del placer un verdadero y propio estilo de vida, no se contentaba con vinos cualquiera, buscaba los más exquisitos para disipar su glotonería, por lo que optaba o por productos de mayor nivel cualitativo, vendidos en el interior de los grandes circuitos comerciales de la época, o bien optaba voluntario al consumo de la ambrosía, el vino mezclado con miel, una bebida buscadísima y no común dada la expresión atribuible de “néctar de los dioses”.



Hesiodo
Hesiodo en Las obras y los días (s. VIII a.C.) recuerda como en sus tiempos el cultivo de la vid y el comercio del vino fuese difundido un poco en toda Europa, Italia y España incluidas. El poeta habla de las vasijas de terracota, los pithoi, del tiempo de la vendimia (octubre) y del proceso de pisado, de fermentación de la uva, de conservación de los vinos, por lo general vinos resinados en cuyas vasijas venían enterrados una vez revestidos de brea y resina. Al final, el vino era filtrado y transvasado en ánforas variantes de forma según la polis, y representaban a veces escenas de vendimia, otras de banquetes. En la Antigua Grecia era renombrado el vino de la Frigia (consumido por los troyanos) y de la Isla de Lesbos, tierra natal de la grande poetisa del amor Safo. Los antiguos romanos hacían referencia también a los vinos producidos en la península ibérica, en efecto, en la zona de Marcà han llegado  antiguas tinajas romanas. Sabemos que de la ciudad catalana de Tarraco (llamada también Tarragona) el vino español del tiempo viene exportado a Roma o a otras zonas del Imperio, aquello es significativo de su prestigio. Priorat así se recuerda una de las más antiguas denominaciones vinícolas españolas, mientras el Doc Priorato era la vasta porción territorial de 1500 hectáreas, en el nordeste de España (localidades catalanas) en inmediata vecindad de la provincia de Tarragona, controlada por el Monasterio de Scala Dei, fundado en el XII d. C. por los monjes cartujos. 


Anexo II. Las obras y los días (Hesiodo)

Musas de la Pieria que con vuestros cantos prodigáis la gloria, venid aquí,, invocad a Zeus y celebrad con himnos a vuestro padre...” Así son las palabras que dan comienzo a otra de las obras más destacadas de la Grecia clásica. Cuando tratamos de Hesiodo debemos de tener en cuenta su importancia para el conocimiento de la mitología griega, siendo La teogonía y Las obras y los días sus trabajos más sobresalientes. De contenido muy heterogéneo nos podemos topar desde la descripción de las labores del agricultor para mejorar sus cultivos hasta otros asuntos como consejos para la administración familiar o sobre la conducta religiosa. Relevantes mitos como el de Prometeo o Pandora también son abordados a lo largo de sus páginas. En definitiva, creemos indispensable la lectura de estas obras para el interesado en los mitos griegos clásicos y para aquellos que deseen un estudio de los mismos sin acudir a las fuentes originales podemos recomendar el trabajo de Robert Greaves (El célebre autor de Yo Claudio) titulado Los mitos griegos.



Cartuja Scala Dei
El clima seco e influenciado por la brisa marítima dada la cercanía con el mar Mediterráneo, asociado al terreno volcánico creó las condiciones favorables para realizar los óptimos vinos de fuertes graduaciones alcohólicas que habían obtenido el ápice de su fama entre el XVIII y el XIX d.C. Después un breve periodo de decadencia, esta área vinícola resurge en los años noventa del siglo pasado, gracias a viticultores conscientes del opulento potencial a disposición. Éstos han reactivado, usando las modernas tecnologías, el trabajo de los viñedos, cultivando las uvas de las bayas negras: Cariñera; Garnacha; en la variedad “Tinta”, “Peluda” y también “Blanca” para obtener sobre todo vinos dulces y licorosos; Cabernet Saugvinon una variedad de uva francés, la más renombrada del mundo, que aunque extranjera, se ha adaptado bien en España; la uva Merlot y Syrah que confiere un característico sabor afrutado y portadora de sensaciones balsámicas y especiadas. En el País Vasco tenemos en cambio el Txakoli, un vino blanco seco afrutado, producido todavía en Bakio (Bizkaia) y Guetaria (Guipuzkoa). También otros antiguos vinos provenientes del África septentrional o de otras zonas del mundo enriquecen este ya corpulento cuadro.


Anexo III. Scala Dei

Juan Álvarez de Mendizabal
Cuando mencionamos Scala Dei es inevitable pensar en el monasterio Cartujo que se estableció en la comarca de Priorato (Provincia de Tarragona). Sus raíces son antiquísimas y podemos localizar la fundación en el siglo XII gracias a la actuación de Alfonso II El casto. El monasterio sobrevivió tanto nuestra convulsa Edad Media como la no menos interesante Edad Moderna hasta que un hombre rubricó su condena a muerte. Aludimos a Juan Álvarez de Mendizabal (1790-1853) y a la más recordada desamortización española. A partir de este momento la decadencia del complejo arquitectónico se aceleró con una fuerza inusitada y hoy en día podemos visitar unas interesantes ruinas, la sombra de lo que un día fue. La cartuja fue protagonista en el desarrollo del cultivo de la vid, siendo el vino de Priorato en la actualidad un caldo favorecido bajo una denominación de origen española. Un excelente producto procedente de Tarragona que os invitamos a probar.


En Italia los etruscos diseminan muchas vides introduciendo la práctica de cultivación de la vid maridada: la vid se estrecha a un árbol, aquello hace rápido venir en mente al regino, el oráculo de Delfos, consultado por los griegos calcidios en el s. VIII a.C., antes de fundar Rhegion: de hecho, se profetizaba que un macho (un higo) se unía a una hembra (vid) y allí era el lugar de la fundación. Otras vides y relativas tipologías de cultivación son introducidas primero por los griegos y después por los romanos. Plinio el viejo en su Historia Natural sostiene que en sus tiempos existían 195 variedades de vinos, y sólo la mitad eran producidos en Italia. Un largo elenco puede ser extendido, aproximadamente los vinos más prestigiosos, que no cito todos por motivos de ocasión y consumados del pasado en los que incluimos tres vinos del territorio itálico que podemos tranquilamente etiquetar como “príncipes” son: Sorrentino, Priverno y el Regino. Este último ha sido elogiado nada menos que por el historiador Ateneo de Naucratis en su obra, colocada en el siglo II a. C., “Los sofistas a banquete” ¿Cuáles son las motivaciones que empujaron a este historiador a elogiar un producto típicamente peculiar y característico de nuestra tierra?

Anexo IV. Ateneo de Náucrates

Ateneo de Náucrates fue un filósofo griego del siglo III d. C que es recordado sobre todo por la más notoria de sus obras: El banquete de los eruditos. A lo largo de sus páginas somos participes de un banquete en el que diversos personajes abordan una variada tipología temática: desde la vida cotidiana y las costumbres, hasta otras materias de mayor enjundia como el Derecho o la Historia. Aunque en la actualidad se conservan 15 libros, puede que este volumen alcanzase una mayor extensión que por desgracia no ha llegado a nuestros días. Hemos de subrayar que recientemente se ha publicado una excelente traducción realizada por Lucía Rodríguez-Noriega Guillén que en 1999 fue galardonada con el Premio Nacional de Traducción otorgado por el Ministerio de Cultura de España
.


Las razones son evidentemente buscadas en primer lugar en sus cualidades dulzonas y licorosas, era un vino, hoy diríamos, para el postre así como actualmente lo son el Moscato y el Passito producido en Pantelleria. Otras características son  identificables en el carácter y en su longevidad, teniendo una gran capacidad de conservación (quince años) garantizada por la pez aspromontana con  que venía tachonada el interior de las ánforas vinarias. Un ulterior elemento que eleva todavía más el nivel del vino regino, consiste en el hecho de que han sido realizados en los adecuados recipientes para contener el vino producido en Regio y en localidades limítrofes, o sea particulares tipologías de ánforas conocidas en época romana y en los inicios de aquella bizantina, denominado por los encargados en las excavaciones como KEAY LII y producidos en los hornos locales. El testimonio arqueológico se convierte así en una valida ayuda en demostrar el carácter cosmopolita del vino regino, partiendo del presupuesto que los fragmentos de KEAY LII han emergido de las campañas de excavación de varios sitios occidentales y orientales, teniendo una significativa distancia geográfica, el uno del otro: de Lazzaro al norte de África, de España a las islas británicas.

KEAY LII

La producción del vino regino y de estas características ánforas es atribuible también al mundo hebraico. El indicio indiscutible que hace tender hacia esta afirmación, consiste en el timbre con el sello de la Menorah (el candelabro de siete brazos símbolo del hebraísmo) marcado en las manillas. La intuición inmediata y muy simple es que todo sea partido de la producción hebraica de vino Kasher, por obra de hebreos observantes que prestaban personal atención en la cultivación de la vid y en la elaboración de la uva  aun antes de iniciar el proceso de realización de un vino “apto” que no contradijese las rígidas disposiciones alimentarias del kasherut. Podía ser consumido en la vida doméstica, en las liturgias o aun vendido en los mercados, revelándose, en ese sentido, un grande éxito en los negocios. Naturalmente, el vino regino que era producido y vendido también por los mercaderes cristianos ha dado, desde la antigüedad al post-medievo, vanagloria y lustro a las ciudades en orilla al Estrecho que cambia progresivamente de nombre (“Ρήγιον" en edad griega; en neogriego "Ρήγιο"; "Rhegium" en época romana: con los sarracenos se convierte en “Rivah”; recordada también en francés medieval como “Risa”; “Rijoles”, en castellano (español) medieval y renacentista como recuerdan la “Primera Crónica General” (llamada también “Estoria de España”) – texto redactado a iniciativa del rey de Castilla y León Alfonso X el Sabio (1252-1284), pero también en “Los treinta libros de la monarquía eclesiástica” obra del siglo XVI de Juan de Pineda; mientras en español moderno es simple “Regio de Calabria”). Pero no pierde la importancia comercial, la cual, sólo después los Borbones, inicia a resquebrajar hasta ceder completamente después de la Unidad de Italia (1861) que empobreció en modo drástico el sur de Italia. La venta del vino producido en Regio continúa a perdurar también en edad española, cuando los contactos económicos España-Sur de Italia se intensificaron. 




Hoy Italia es el segundo productor del mundo con 44,4 millones de hectolitros producidos y ha registrado una significativa y positiva facturación de 14,6 millardos de euros. Utilizando y readaptando en un contexto diferente la expresión de Gabriel D’Annunzio la nuestra, en ámbito enológico, es una “victoria mutilada”, disfrutamos a mitad dado que somos también el farolillo rojo en las ventas online. Como quiera que sea, observando el vaso medio lleno y no medio vacío (analogía mejor que esta no podía hacer visto de lo que estamos hablando), también Calabria sonríe constatado el éxito del año en curso (2015) de seis etiquetas que en los últimos años tienen alto el nombre de la región en campo internacional: el passito (vino generoso en pasas) Collimarini 2013 de la empresa Poderi Marini de San Demetrio Corone; el Moscato Passito de Saracena 2013 de la Cantina Viola de Saracena; el rojo Magno Megonio 2012 de las Cantinas Librandi di Cirò Marina; el Cirò tinto Clásico superior “Aris” 2011 de la Cantina Arcuri de Cirò Marina; el rojo Magliocco 2010 de la Cantina Lento de Lamezia Terme y el passito Mantonico 2010 de la Cantina Ceratti de Bianco. A enriquecer este esplendido marco triunfal añadimos también el rojo Aris 2011 procedente directamente de la Cantina de Sergio Arcuri de Cirò Marina, ha entrado en la rosa de los 25 vinos a cuyo Ais ha atribuido el premio especial Tastevin. Por desgracia, en esta especial clasificación en la que descuellan excelencias conocidas por los más expertos sommelier y entendidos, además de aquel de Bianco, no figuran, ¡ay, de mí!, otros vinos de la Provincia regina. 


Anexo V. Vinitaly

Por último, me gustaría dar noticia de una feria del vino realizada en Verona el pasado mes de abril (13-16) y en donde se dieron cita los más destacados productores de vino del país.  A juicio de la propia organización Vinitaly “è la manifestazione che più d'ogni altra ha scandito l'evoluzione del sistema vitivinicolo nazionale ed internazionale, contribuendo a fare del vino una delle più coinvolgenti e dinamiche realtà del settore primario” (Página web Vinitaly, en inglés e italiano). Esta reunión supuso el 50º evento de estas características realizado por Vinitaly y he querido recordarla por su resonancia mediática y por los lazos tanto sentimentales como laborales que me unen a esta esplendida ciudad (Verona I, Verona II, Verona III). Una urbe que, sin duda, os invito a visitar: no os decepcionará.

Un stand de Vinitaly




Por consiguiente, me permito de elevar en la mano derecha  una copa rebosante de vino haciendo  un caluroso brindis a los lectores del presente artículo, deseando todo bien, con la esperanza que el vino regino pueda volver y, por qué no, superar el nivel de sus antiguos fastos. Acompaño la frase de buenos augurios con un sabio consejo: dada la brevedad de la existencia humana, esforcémonos a vivirla en el mejor modo posible, sin privarla de los placeres, pero evitando los excesos y manteniendo un justo y correcto equilibrio. Recordaba justamente Benjamin Franklin: “No se puede vivir bien donde no se bebe bien. El vino vuelve más fácil la vida todos los días, menos acelerada, con menos tensiones y más tolerancia. Pide consejo al vino, pero después quítate toda duda con el agua”. Si nos abandonamos al placer moderado del beber, no nos contentemos con vinos cualquiera: “La vida es demasiado breve para beber vinos mediocres(Johann Wolfgang von Goethe). ¡¡Salud!!





Esto es todo por hoy, muchas gracias por ser participe un día más en Las huellas perdidas de Odiseo.

Un abrazo.

Sergio D.S.

P.D: Aquí os dejo enlaces en donde podéis adquirir vinos calabreses: