miércoles, 21 de enero de 2015

RECENSIÓN. Para conocer el Islam. (J. Jomier)

JOMIER, J., Para conocer el Islam, Editorial Verbo Divino, Pamplona, 2008.


JOMIER, J., Para conocer el Islam, Editorial Verbo Divino, Pamplona, 2008.


Alá
Fieles
Bienvenidos todos otra vez a una nueva entrada del blog, esperamos que sea sugestiva e incite vuestra curiosidad hacia una muy amplia temática con un indubitable interés en el presente. Hoy nos vamos a detener ante un libro dirigido al gran público y atractivo para cualquier lector, ya que se trata de una síntesis sobre el Islam y todo lo relacionado con este credo. Y es que esta doctrina se coloca como una de las grandes religiones monoteístas vivas desplegadas por el mundo y su influencia se deja sentir en nuestro día a día. Tras la globalización -hija de la revolución de los medios de trasporte y de las comunicaciones- las sociedades occidentales han perdido su carácter monolítico y se han convertido en un colorido crisol de gentes y culturas, por lo que quizá no sea extraño un contacto personal directo con el Islam. Asimismo, este trabajo nos auxilia a comprender otros fenómenos con tanta trascendencia en la actualidad como el terrorismo fundamentalista islámico. Ahora la separación entre sociedades y culturas ya no es posible, un conocimiento del otro, de su imaginario cultural y religioso, posibilita una base sobre la cual sustentar un posible diálogo, evitando en la medida de lo posible la deriva violenta tras el choque entre diferentes modos de vida.


Conquistas del Islam


Nos topamos frente a un buen manual que logra introducir al neófito en la materia dentro del discurso teológico de esta religión monoteísta, trazando una panorámica de su evolución y expansión por el mundo. Así, podemos seleccionar como muestra la descripción de la singladura histórica que parte desde el precario inicio en la península arábiga, pasando por una meteórica expansión a lo largo del Mediterráneo, hasta el periodo de esplendor de esta civilización, para un posterior estancamiento, devaluación y declive que se prolonga hasta la fecha. Por otro lado, los puntos básicos de su contenido dogmático son abordados y explicados, los Cinco pilares del Islam se muestran como un excelente ejemplo. Una investigación que desde en un limitado número de páginas se presenta como una excelente plataforma desde la cual avizorar una cuestión que creemos apasionante.

¡Dios! ¡No hay divinidad fuera de él!
El Viviente, el Subsistente.
Ni le afecta el sueño ni la somnolencia.
Le pertenecen lo que contienen los cielos y la
Tierra.
¿Quién intercederá ante él, si no es con su
Permiso?
El sabe lo que hay ante sus criaturas y detrás
de ellas,
mientras que ellas no saben nada de su ciencia,
a no ser lo que él quiere.
Su trono tiene las dimensiones del cielo y de la
tierra,
cuya conservación no le cuesta nada.
Él es el Altísimo, el magnífico.

Versículo del Trono. Corán 2, 255.



Jomier (izquierda)
El autor es Jacques Jomier (1914-2008) un dominico francés especializado en el estudio del Islam y poseedor de un currículum académico ornado con un abundante número de obras relativas a la cuestión. Se trataría de un excelente candidato para un trabajo de estas características, dado que toda obra de síntesis requiere un investigador con un conocimiento exhaustivo del asunto analizado. Entre algunas de las publicaciones de este arabista citamos Les grands thèmes du Coran (París, 1978), Dieu et l'homme dans le Coran : l'aspect religieux de la nature humaine, joint à l'obéissance au prophète de l'Islam (París, 1996). Como único defecto podríamos señalar su inclusión vital, decidida y decisiva en una religión directamente rival de la diseccionada. Un factor que puede enturbiar la investigación con una mayor carga de subjetividad.

Peregrinación Meca
Oración ritual

En resumen, como comentábamos, el texto versa sobre el Islam desde una perspectiva religiosa y como un fenómeno histórico que merece ser auscultado. Al compás de ese esfuerzo explicativo riguroso, se intentan esbozar los rasgos generales de este credo de una manera sencilla y accesible para todo lector interesado en la cuestión. En doce capítulos se nos ofrece una visión comprimida de todo lo relativo a esta religión: un nacimiento vinculado a la acción de Mahoma como profeta, el crecimiento por la cuenca mediterránea, su compendio dogmatico, las repercusiones sociales y legales en las sociedades que se inserta, la aparición de tendencias místicas en su interior, los conflictos entre el Islam y las otras dos principales religiones monoteístas, etc.

En el nombre de Dios, muy bueno
y misericordioso.
Alabado sea Dios, Señor del universo,
muy bueno y misericordioso.
Soberano del Día del Juicio.
A ti te adoramos. A ti te pedimos ayuda.
Guíanos por el Camino Recto,
el camino de aquellos a los que concediste
tus beneficios
y no de los que incurrieron en tu cólera
ni de los que están extraviados. Amén.

La oración principal del Islam. Fatiha (la ‘apertura’) del Corán, del que constituye el primer capítulo.

Símbolo Hermanos Musulmanes
El primer capítulo viene titulado como La aparición del islam y diserta sobre el nacimiento de esta religión, los problemáticos inicios, la vida de Mahoma y su ulterior afianzamiento. El segundo apartado nos relata La expansión del Islam, durante un intervalo que alcanza nuestra propia contemporaneidad se nos ofrece la trayectoria del mundo islámico en sus principales grandes etapas: las fulgurantes conquistas de los cuatro primeros califas; las divisiones del mundo musulmán; las diferentes dinastías, los omeyas de Damasco o los abasidas de Bagdad o del Cairo; la supremacía turca y el establecimiento del Imperio otomano... Un tercer epígrafe contempla la Penetración del islam en África, al sur del Sahara, su prolongación a las orillas del Océano Índico o introducción dentro de Etiopía o Sudán. La cuarta parte hace énfasis en El dogma del Islam, la fe profesada a Dios, los ángeles, los libros revelados, los profetas, la creencia en la resurrección, en un juicio final, la existencia del cielo y el infierno. Una quinta sección aborda La ley del islam. Los célebres cinco pilares son citados y descritos de una manera sintética: la unicidad de Dios, la oración ritual, el zakat, el ramadán, la peregrinación a la Meca. En sexto lugar podemos repasar La ley del islam y la vida social, en donde reseña aspectos tan dispares como la familia musulmana, la controversia de la poligamia, las prohibiciones alimenticias, los juegos de azar o la esclavitud. 
Mujeres con Burka
Para un séptimo punto nos queda la Piedad y mística musulmanas, las cofradías; aquí el profesor Jomier se explaya sobre las corrientes místicas brotadas al amparo de esta religión, la mención de algún autor importante ligada a este tipo de expresión religiosa como Rabi’an Adawiyya y la enumeración de varias cofradías, pudiendo poner como ejemplo la asociación de los tijaniyya. En la octava parada vemos colocado El cristianismo tal y como lo ve el islam, nueve páginas en las que son expuestas cuestiones problemáticas para el cristianismo dentro de la doctrina islámica: el papel del Corán, el énfasis en la unicidad de Dios, la condición de Jesús como mero profeta, etc. El siguiente peldaño en el texto, noveno, nos sitúa El islam frente al mundo moderno, un aspecto de extrema incidencia para la cultura islámica en nuestros días y la dificultad que tienen muchas de estas sociedades para adaptarse a todo el conjunto de cambios que han traído consigo los tiempos contemporáneos. En décimo puesto se posicionan Las relaciones islamo-cristianas, evidentemente una intercambio fundamental y conflictivo que hoy tiene una repercusión fundamental, elevándose como un hito muy relevante de las últimas décadas las innovaciones presentadas a partir del II Concilio Vaticano. Continuamos con El problema de Mahoma, sobre todo desde una perspectiva cristiana y las dificultades para aceptar a Mahoma como un profeta, la veracidad de su mensaje o su labor en la manufactura del Corán. Finalmente, clausuramos el capitulado con La apologética musulmana en la cual se asaltan diferentes preguntas de difícil y variada respuesta como: ¿Es oportuno apoyarse en los textos musulmanes para hablar de Jesús como cristianos? ¿Esta predicho Mahoma en el Antiguo y Nuevo Testamento? ¿Qué enseña el Corán sobre la corrupción de la Torá y los evangelios? En definitiva, un itinerario que con una pretensión de totalidad abarca los más variopintos rasgos del Islam.


La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno. Si, en el transcurso de los siglos, surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.

Declaración Nostra Aetate (Concilio Vaticano II). Sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.



Tras el ataque terrorista a Charlie Hebdo
Dibujante asesinado



Como conclusión nos queda hacer hincapié en algunas ideas esenciales y añadir unas pequeñas glosas adicionales. Globalmente, esta obra resulta provechosa porque acerca la figura del Mahoma histórico al ciudadano de nuestros días y proporciona un ordenado torrente de datos relativos a la cultura musulmana, no sólo a su vertiente estrictamente religiosa. Así, ciertos detalles sobre un abigarrado elenco de peculiaridades adscritas a esta religión y las restricciones que mantienen en cuanto a la comida pueden resultar de cierta utilidad para las posibles interacciones con personas insertas dentro de este grupo cultural. Del mismo modo, es fructífero comprender las principales características del Islam para llegar a una mayor aprehensión de lo privativo, desvelando en las diferencias, características de nuestras propias creencias que anteriormente no nos habían suscitado interrogantes. Paralelamente, ciertas afirmaciones o procesos se repiten en el cristianismo, somos pues capaces de vislumbrar modelos análogos que tiene el hombre para enfrentarse al Misterio. El análisis comparativo resulta indispensable si se tiene un deseo de aproximación hacia el difícil discernimiento del fenómeno religioso humano, si lo consideramos más allá de un producto derivado de procesos neuróticos. Finalmente, la religión forma una parte fundamental de la cultura y para comprender ésta en su totalidad, también es necesario el estudio de las diferentes manifestaciones religiosas a lo largo de la Historia.




Eso es todo para esta ocasión, muchas gracias por participar otra vez en Las huellas perdidas de Odiseo.

Un abrazo.

Sergio D.S.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

EDAD ANTIGUA. Causas de la caída del Imperio Romano desde una perspectiva general [UNIDAD DIDÁCTICA]

Bienvenidos a la lectura de una nueva entrega de este blog, Las huellas perdidas de Odiseo, en donde intentaremos pergeñar un resumen global de las principales razones explicativas de la decadencia y desaparición del Imperio Romano Occidental. En primer lugar debemos recordaros lo inveterado de este debate historiográfico y su carácter inexpugnable, es decir, la dificultad intrínseca de hallar una respuesta definitiva a dicho enigma histórico. Es por ello que aquí partiremos desde una perspectiva aérea que proyecte una panorámica general de la cuestión y que de alguna manera se constituya como un punto de partida para posteriores indagaciones.

Mapa Imperio Romano

Los propios contemporáneos eran conscientes de la crisis o del periodo de declive que estaban viviendo y ellos mismos alegaban un motivo u otro que diese sentido a los episodios que jalonaban sus vidas. La historiografía, por su parte, ha venido suministrando un amplio abanico de respuestas que normalmente hacen hincapié en un factor determinado como razón última del colapso. No obstante, hay historiadores que rechazan una sola causa como motor exclusivo del cambio e inciden en que fue un conglomerado de hechos los percutores del colapso imperial. Asimismo, también existen investigadores que rechazan la noción de crisis para este proceso histórico y resaltan que nos topamos ante una mutación gestada a largo plazo, con una transición relativamente pausada desde la Antigüedad a la Edad Media. Al compás de estas matizaciones, ha habido autores que han enfatizado cierto crecimiento en algunos espacios regionales y añaden que dependiendo del prisma desde el cual vislumbremos el pasado (social, económico, religioso), éste mantiene su propio ritmo de evolución que no coincide necesariamente con el resto. En las siguientes líneas mostraremos los planteamientos más recurridos por los especialistas:

Lienzo de Giovanni Paolo Panini

Explicación religiosa. Una de las razones más esgrimidas ha sido la expansión del cristianismo como componente esencial para comprender la debilidad romana. Desde las alocuciones a la mansedumbre típicas de esta religión, pasando por los numerosos conflictos internos que a nivel doctrinal lastraban los momentos primigenios de la Iglesia, hasta la pérdida de uniformidad ideológica de la sociedad romana derivada de la propagación de este credo oriental, son todos ellos, aspectos que se alzan como puntos de apoyo para esta postura.

Ambrosio con el emperador Teodosio de Van Dyck
“Los clérigos predicaban con gran éxito la doctrina de la paciencia y de la pusilanimidad, se destruyeron las virtudes activas de la sociedad y las últimas huellas del espíritu militar se refugiaron en los conventos, gran parte de la riqueza pública y privada se dedicó a obras de caridad y devoción, la paga de los soldados se malgastó alegremente en mantener multitudes de gentes de ambos sexos, que eran inútiles para la sociedad, que sólo valoraban la abstinencia y la castidad. La fe, el celo, la curiosidad, encendieron las discordias teológicas; la Iglesia y el mismo Estado se dividieron en grupos religiosos, cuyos conflictos a menudo acabaron en sangre, y siempre fueron implacables. La atención de los emperadores se centró en los sínodos. El Mundo Romano fue oprimido por una nueva tiranía, y las sectas perseguidas se convirtieron en secretos enemigos de su propia patria (...) Los obispos inculcaban una obediencia pasiva al soberano ortodoxo (...) Rehusaban toda participación activa en el ramo civil de la administración pública o en la defensa militar del imperio (...) No cabía que los cristianos, sin quebrantar otra obligación más sagrada, viniesen a revestirse del carácter de militares, magistrados o príncipes”.

Decadencia y caída del Imperio Romano, E. Gibbon (1776-1778).

Explicación política. Incide en el proceso de degradación interna de las instituciones romanas y en la cantidad de enfrentamientos civiles que germinan en el intervalo. Cifra muy elevada a nivel cuantitativo y siendo además un problema intensamente gravoso desde una óptica cualitativa. Los resultados catastróficos derivados del turbulento clima político son evidentes: destrucciones, purgas intestinas, desorganización administrativa, división y pérdida de efectivos militares…


Emperador Diocleciano
Emperador Constantino, en York












Explicación de degradación moral. Alegada también desde el tiempo mismo de los acontecimientos que estamos describiendo es la denuncia de una supuesta disipación en las costumbres y creencias de la otrora enérgica Roma. Frente a la imagen de un severo romano, alejado de todo afeminamiento oriental, atestiguamos la permanencia de una plebe adormecida entre espectáculos públicos e inmersa en un abigarrado plantel de placeres fruto de los avances de esta civilización.

“Pero he aquí que el magnífico esplendor de nuestra historia se ve oscurecido por la incultura y la ligereza de unos pocos, que no se dan cuenta del lugar en que han nacido, y que, como si tuvieran licencia plena para sus vicios, caen en el error y la lascivia (... ) Y es realmente sorprendente contemplar cómo un número ingente de plebeyos, con las mentes llenas de un ardor apasionado, viven pendientes del resultado de las carreras de carros. Son estas cosas y otras similares las que no permiten que se realice nada memorable ni serio en Roma (…)”

Ammiano Marcelino (S. IV)

Los romanos de la decadencia, pintura de Couture

Explicación militar. Quizá la más patente, notoria y que, sin embargo, en los últimos años ha quedado un poco devaluada frente a otras hipótesis. Resulta evidente el cataclismo producido por las grandes invasiones de principios del siglo V y que vienen precedidas por notabilísimas derrotas bélicas frente a los bárbaros. Paradigma de ello fue el desastre de Adrianópolis en donde el mismo emperador Valente encontró la muerte. Una flagrante metamorfosis que se ha venido produciendo con el paso de los siglos, partiendo desde una posición de poderío casi indiscutido de las legiones romanas hasta esta otra en donde el equilibro de fuerzas frente a sus enemigos les resulta contrario.

“¿Dónde está ahora ese grande, ese formidable imperio? ¿En qué se han transformado sus señores, esos romanos tan famosos por sus conquistas, más ilustres por su virtud? La tierra entera temblaba otrora a la voz de un romano; hoy todos los romanos tiemblan a la voz de un bárbaro (...) Quienes nos han sometido nos venden la luz, nuestra vida y nuestros días. Compramos el permiso de vivir desdichados”

Salviano

Mapa de las invasiones

Explicación económica. Podemos seleccionar un conjunto de problemas que orbitan alrededor de la esfera económica: elevada presión fiscal, devaluación monetaria, inflación, ruralización, regionalización del comercio, etc. Se dan cita una serie de circunstancias que modifican la estructura social alto imperial, evolucionando a una separación de la población entre dos grupos cada vez más distanciados: honestiores y humiliores.


Coliseo de Robert Hubert


















Explicación natural. Finalmente, comentar una sucesión de desastres naturales que sacuden los cimientos de la sociedad bajo imperial. Por un lado podemos citar la tesis que nos señala un empeoramiento de las condiciones climáticas, precursora de un ciclo de malas cosechas y la consecuente convulsión de los pueblos germánicos en el norte de Europa. Por la otra parte, hay estudiosos que nos advierten sobre las repercusiones de la expansión de ciertas plagas, como pudiere ser la peste antonina que se abalanza sobre el Imperio hacia el 165 d. C.

Cuadro de Hayez

Como conclusión resaltar de nuevo las causas heterogéneas del desmoronamiento del Imperio Romano y subrayar algunos matices. En primer lugar creemos que estamos analizando un lento proceso de transición más que un cambio relativamente brusco de una situación a otra. Además debemos anotar que la fecha tradicionalmente admitida como cese- la deposición del último emperador por Odoacro- no fue en absoluto significativa. Por último, recordar que la parte oriental del Imperio pervivió hasta 1453 d. C., momento de su desaparición tras la victoria otomana.

Es un placer para mí poder proporcionaros un powerpoint que he realizado para ayudar a mis alumnos con el desarrollo de las clases en la universidad.

http://www.slideshare.net/SergioDelgadoSotelo/de-la-antigedad-clsica-a-la-edad-media-causas-de-la-cada-del-imperio-romano-desde-una-perspectiva-general

Muchas gracias por estar un día más con nosotros, hasta la próxima entrada de Las huellas perdidas de Odiseo.

Un abrazo.

Sergio D. S.

Bibliografía

BRAVO, G.: Historia del mundo antiguo. Una introducción crítica, Historia y geografía, Alianza Editorial, Madrid, 2002.
BRAVO, G.: "¿Crisis del Imperio romano? Desmontando un tópico historiográfico", Vínculos de Historia, núm. 2 (2013), pp. 23-26.
GOLDSWORTHY, A.: La caída del Imperio Romano. El ocaso de Occidente, La esfera de los libros, 2009.
PIERROTTI, N.: "El paso de la Antigüedad a la Edad Media ¿Ruptura o continuidad? Un análisis historiográfico". En Clio (34, 2008).

jueves, 20 de noviembre de 2014

PAÍS VASCO. La participación de Vizcaya en la conquista del reino de Granada (III)

Bienvenidos a una nueva entrega de Las huellas perdidas de Odiseo en donde trataremos un tema abordado anteriormente en el blog (Participación de Vizcaya I; Participación de Vizcaya II) y que proyectamos concluir con esta entrada. Como comentábamos en otras ocasiones, la cooperación del  Señorío de Vizcaya en la reconquista hunde sus raíces en los albores de este proceso histórico y, con lógica, también seremos capaces de vislumbrar la inclusión vizcaína en el último esfuerzo expansivo auspiciado por los Reyes Católicos. Contienda final que duraría diez años, encontrando cierta semejanza con la  clásica guerra de Troya, pues la urbe de Príamo también resistió durante una década el obstinado asedio aqueo.

La Alhambra

Fotograma de la serie Isabel
Vizcaya se posicionó a favor de Isabel y Fernando desde su problemático acceso al trono a través de la guerra de sucesión desencadenada a la muerte de Enrique IV. Los relatos cronísticos nos dan constancia de la fiereza vascongada y, asimismo, poseemos evidencia documental de una cascada de mercedes regias que algunos vizcaínos recibieron como remuneración a sus prestaciones bélicas pergeñadas contra la facción liderada por la llamada Juana la “Beltraneja”. No es de extrañar, por tanto, que desde la activación de esta última campaña andaluza se tuviese en cuenta la potencialidad del Señorío para la guerra. Conflicto armado con diferencias claras del inmediatamente precedente, distando mucho de considerarse como un episodio fratricida, sino que entra dentro de los cánones de la guerra justa y santa de la época. Coherentes fueron las palabras que para la ocasión el maestre de Santiago, Alonso de Cárdenas, dirigió a Fernando el Católico:

Boabdil
“Bien creo, señor, que sabe Vuestra real Majestad, como una de las cosas que los buenos reyes cristianos os an envidia, es tener en vuestros confines gente pagana con quien no solo podeys tener guerra justa, mas guerra santa, en que entendáys e fagáis exerçitar vuestra caualleria… Pues, ¿quanto lo debe mejor hazer quien tiene tan justa, tan santa e tan necesaria guerra como vos teneys, en la cual se puede ganar honrra en esta vida e gloria en la otra”.

Crónica de los Reyes Católicos, Pulgar.

Y es que paradójicamente, con la  inesperada toma de Zahara por parte de fuerzas musulmanas, el reino nazarí sellaba su destino e ineludible desaparición, cristalizando con ello uno de los pretéritos anhelos de los monarcas españoles. 


“Antes que Sahara fuese por los moros tomada era publica fama en esta comarca que Vuestra Alteza los querie faser guerra en el verano venidero”.

Epístolas, Valera.


Etapas

El profesor Ladero divide la guerra en cuatro grandes fases: La primera de ellas de 1482 a 1484 gira en torno al mantenimiento de la Alhama en manos cristianas. Una segunda etapa vendría dada en el periodo comprendido entre 1484 y 1485, que se traduce con una dedicación más continuada de los reyes, instalados en Andalucía, y la intensificación de la crisis política en el seno de Granada. Los años decisivos fueron los inclusos entre 1485 y 1487, en los que somos espectadores del asedio y posterior caída de Málaga. Un periodo en el que las conquistas militares, el estrangulamiento económico del reino nazarí y la favorable evolución de la alianza con Boabdil deciden el curso de la guerra. Por último, el intervalo entre 1488 y 1491, cuando la cadencia de la contienda languidece, tomando un ritmo de carácter cachazudo y menos espectacular: se quebrantó, por fin, la oposición de El Zagal y sólo hubo que esperar a la rendición de Granada por capitulación. El trascurrir de los días, junto con los deseos de paz de un cansado Boabdil, lubricó la cesión de una ciudad que el 6 de enero presenció la ampulosa entrada oficial de los monarcas con su corte. Éstos permanecieron en la anterior urbe musulmana durante varios meses con ánimo de organizar la población y evitar una posible insurrección de los vencidos.

1.
1482-1484
Mantenimiento Alhama.
2.
1484-1485
Intensificación y crisis política granadina.
3.
1485-1487
Asedio, caída de Málaga. Conquistas, estrangulamiento económico.
4.
1488-1491
Ritmo pausado, derrota de El Zagal.

La rendición de Granada (Pradilla, 1882)

Dibujo de El Zagal
Las huestes vizcaínas se aunaron al propósito guerrero desde los primeros destellos del conflicto, su repercusión tanto en las operaciones terrestres como en aquellas desarrolladas por la marina fueron muy notables. Refrendamos la actuación de hombres del lugar en los distintos organismos del ejército, un Avendaño dentro del cuerpo de los guardas reales u otro- en este caso Pedro de Avendaño, ballestero mayor- como contino de la Corte; y en las diferentes etapas del conflicto, en la tala de Málaga es posible detectar a Ochoa de Salazar con cinco jinetes. Además hubo distintos apercibimientos de tropas en los sucesivos años de las hostilidades: en 1484 el contino Pedro de Barnuevo fue comisionado para reclutar cuatrocientos ballesteros y trescientos lanceros del Señorío; sobre 1486 se recibe sobrecarta en Bilbao con la exigencia de ochocientos peones lanceros y ballesteros, etc. El otro elemento en el que iban a sobresalir los recursos de Vizcaya sería el marítimo, pese a que este último aspecto no habría de ser el predominante en el conjunto del choque armado. Las naves vizcaínas prestaron un destacado servicio a los designios reales al obstaculizar la llegada de refuerzos humanos del norte de África y, asimismo, entorpecieron el aprovisionamiento de pertrechos y víveres para los sitiados. Para esa misión el trono confiaba en la flota vasca, consciente de que sería asistido como “sus antecesores de gloriosa memoria”. Tras el cese de las hostilidades fue el capitán Artieta el encargado de trasladar a África al rey Boabdil y a los suyos, trasporte tras el cual siguió permaneciendo en el servicio de sus señores.

La familia de boabdil abandona la Alhambra (Gómez Moreno, 1880)

El suspiro del moro (Pradilla, 1892)
En resumen, descontando ciertos apremios financieros ligados al desarrollo de las operaciones, estos norteños se aprovecharon en gran medida del afán cruzado de los monarcas católicos obteniendo como resultado diferentes mercedes -ya sean de índole material u honorífica- que en algún caso les sirvió como plataforma de proyección en la Corte. Un entorno regio de una monarquía que se fue fortaleciendo en un contexto de la expansión imperial, gestándose una entidad política que no comenzó a declinar hasta bien entrado el siglo XVII. Comprensiblemente, las expectativas en el momento eran inmensas para unos vizcaínos que con vehemencia intentaban descubrir su engranaje en ese sistema. La disputa por Granada se trató de la última guerra medieval que se desencadenó en suelo hispánico. Los diferentes integrantes de la Corona- desde ciudades o ricos hombres a pequeños hidalgos- acudieron a ella en forma de mesnada y manteniendo de alguna manera los inveterados modos de ejercitar las armas que se habían venido practicando durante centurias en la Reconquista. No obstante, este enfrentamiento coadyuvó al hallazgo de nuevas técnicas militares, novedades efectuadas al compás del perfeccionamiento de la administración de recursos. Innovaciones de gran enjundia para los inmediatos planes de la Monarquía autoritaria, la cercana aventura italiana e integración vizcaína en ella nos obsequia buena prueba de ello.


La contienda gozaría de una ventaja instrumental decisiva como válvula de escape dentro del convulso marco de las luchas de bandos que a la sazón infectaban a las provincias vascongadas. El desvío de la atención fuera de las antiguas pendencias intestinas, junto al enfrentamiento contra un adversario común y el abigarrado abanico de mercedes anexo al ejercicio guerrero, permitió pacificar en gran medida la tierra de origen. Lo que en un principio se nos antoja como el final de una era no es sino un comienzo de otra, periodo inaugural que presagia pingües beneficios para unos vizcaínos que gozan un estatuto jurídico privilegiado por la supuesta hidalguía universal inherente al Señorío. Dicha condición les supuso una notabilísima ventaja para su imbricación en la administración y otros cuadros estatales del naciente imperio español. Es por eso que la toma de Granada se eleva como una especie de ensayo general para los vascos que buscan el medro lejos de su lugar de nacimiento.

La Alhambra

Muchas gracias por ser participes un día más en este lugar digital de encuentro. Hasta la próxima entrega de Las huellas perdidas de Odiseo.

Un abrazo.

Sergio D.S.

Bibliografía complementaria


AA.VV. La incorporación de Granada a la Corona de Castilla. Actas del symposium conmemorativo del quinto centenario, Diputación Provincial de Granada, 1993.
DÍAZ DE DURANA ORTIZ DE URBINA, J.R., OTAZU, A., El espíritu emprendedor de los vascos, Silex Ediciones, 2008.
LABAYRU GOICOECHEA, E. J., Historia General del Señorío de Bizcaya, Tomo III.
LADERO QUESADA, M. A., Castilla y la conquista de la guerra de Granada.
LADERO QUESADA, M.A., La guerra de Granada (1482-1491), Los libros de la Estrella, Historia, economía y sociedad, nº4, Diputación de Granada, 2001.